Hay un intercambio que ocurre miles de millones de veces al día y del que casi nadie lleva cuenta. Alguien pide atención y alguien se la da: minutos que no regresan, concentración que costó trabajo reunir, la buena fe de escuchar algo que no se pidió. De ese intercambio viven industrias enteras, y todo el valor que produce se queda de un solo lado de la mesa. Quien puso lo único verdaderamente escaso se levanta sin nada.
Remuneri existe para equilibrar esa mesa.